El cuidado de nuestras plantas interiores
Toda planta es un ser vivo que en su existencia, como todo ser vivo, desarrollará sus funciones vitales: nacer, crecer, desarrollarse, dar fruto (reproducirse) y morir.
Pero, a diferencia de otros seres vivos (los animales), carece de la movilidad necesaria para buscar las condiciones más favorables que le ayuden a sobrevivir.
Las plantas no pueden resguardarse del aire, el frío o la lluvia, ni tampoco pueden, por sí solas, buscarse el sustento cambiando de lugar.
Esta es la razón por la que cada planta está ligada a las condiciones ambientales del sitio don-de nace y vive en la naturaleza. Así, unas necesitan sol, otras sombra y las hay que sólo viven sumergidas en los lagos, mientras otras prosperan en sitios desérticos.
Las plantas que podemos adquirir en cualquier mercado o tienda están cultivadas por especialistas que, utilizando las tecnologías actuales (invernaderos, sombreados, riegos sofisticados y siempre la temperatura adecuada), han sabido reproducir las condiciones ambientales similares al lugar de donde las plantas son originarias.
Cuando traemos una planta a casa, uno debe ser consciente de que esa preciosidad, que con tanto cariño adquirió, depende sólo y exclusivamente de sus cuidados, y, por tanto, debe conocer qué necesidades tiene.



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